“No tenía brillo ni belleza para que nos fijáramos en él, y su apariencia no era como para cautivarnos. [3] Despreciado por los hombres y marginado, hombre de dolores y familiarizado con el sufrimiento, semejante a aquellos a los que se les vuelve la cara, no contaba para nada y no hemos hecho caso de él. [4] Sin embargo, eran nuestras dolencias las que él llevaba, eran nuestros dolores los que le pesaban. Nosotros lo creíamos azotado por Dios, castigado y humillado, [5] y eran nuestras faltas por las que era destruido nuestros pecados, por los que era aplastado. El soportó el castigo que nos trae la paz y por sus llagas hemos sido sanados.  Isaías 53. 2-5
 

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XXX - Feb. 2009

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Los principios de la no violencia

Dora Amador

Hace ya un mes que me visto de negro. Es en solidaridad, mi forma de protestar por la injusticia y la represión que sufre mi pueblo. Es mi luto por el creciente número de personas que mueren de hambre o enfermedades curables excepto en Cuba, sumida en la miseria y la hambruna; es por los muertos del remolcador 13 de Marzo; por las presas y los presos políticos; por los balseros ahogados tratando de escapar de la isla. ¿Qué logro con el luto? Darle forma exterior a un sentimiento; declarar mi dolor ante la devastadora realidad que vive la nación; desobedecer las normas del vestir cotidiano con un acto que trascienda, aunque sólo sea en mi conciencia.

En estos años han sido muchas las mujeres cubanas que antes que yo decidieron llevar luto en alguna ocasión como protesta. Recientemente fue Sylvia Iriondo, directora de Las Madres Contra la Represión, que vistió de luto durante las demostraciones de junio, cuando Clinton anuncio la nueva medida de repatriación de los balseros y los cubanos paralizaron el tránsito, y hubo un paro de varias horas en Miami.

Mi acto de protesta individual, solitario, aislado, puede ser tan absurdo e inútil como el de la muchacha que se encontró Omar López Montenegro al salir de la prisión en 1992. La estudiante le contó que el día que se lo llevaron preso a primeras horas de la mañana, ella, en su honor, no fue a la escuela. López Montenegro, miembro de la Unión Cívica Nacional, fue uno de los arrestados cuando con un grupo de Pro Arte Libre colocó flores frente a un monumento a Martí. Esta desobediencia civil --en Cuba ponerle flores a Martí se considera subversivo, a no ser que sea un acto oficial-- provocó golpizas con palos y cabillas y los arrestos de los artistas. También fue detenido junto a otros cuando participó en una protesta pacífica frente a Villa Marista, sede de la Seguridad del Estado, en septiembre del 91.

Gestos esporádicos como éstos han estado ocurriendo en Cuba en los últimos años --sin contar las huelgas de hambre en las cárceles--, pero se han intensificado últimamente. Los más importantes han sido el levantamiento popular del 5 de agosto del 94, cuando miles salieron al Malecón para exigir libertad, y el 13 de julio de este año al conmemorarse la masacre del remolcador 13 de Marzo, en que un avión de Hermanos al Rescate voló sobre La Habana y los tripulantes arrojaron cientos de volantes que decían: "Compañeros no, hermanos", y la flotilla Democracia se acercó a Cuba para hacer una protesta pacífica, cuando su barco insignia fue embestido por buques militares cubanos.

¿Qué pasaría si en lugar de uno, miles de estudiantes decidieran un día no ir a la escuela como señal de protesta? ¿Y si en vez de un obrero agrícola aplastado, marginado, hambreado, que se desquita en silencio trabajando muy lento o no trabajando, cientos de miles se declaran en huelga? ¿Y si en lugar de un grupo de 10 ó 20 personas que van a un monumento a poner flores o a un cuartel a protestar, cientos o miles toman las calles en marcha pacífica exigiendo la dimisión del régimen? No hay nada que le tema más Fidel Castro que al pueblo en las calles y las marchas pacíficas; el es la violencia y el ultraje, no tiene armas para la desobediencia civil y la confrontación no violenta.

Fue brillante la iniciativa del piloto e ingeniero José J. Basulto, presidente de Hermanos al Rescate, de patrocinar la participación de cubanos de la raza blanca y negra y de diferentes organizaciones del exilio a participar en el seminario sobre la no violencia celebrado la semana pasada en el Instituto para la No Violencia Martin Luther King, Jr. de la Florida.

El objetivo de la asistencia de los cubanos fue, explica Basulto, empezar a conocer bien este método de lucha y hacer que los demás lo conozcan y crean en el. Presentes estaban Basulto, Jorge Lares, Mario de la Peña y Luis Prieto, pilotos de Hermanos al Rescate. También Omar López Montenegro, Lázaro Farías, Gilberto Montenegro, Lucía Rojas y Pedro Facundo Pomar, negros cubanos del exilio. Estuvo Jorge Vals, quien presentó la ponencia por parte de los cubanos, Ana Carbonel, Arnaldo Iglesias, Roberto Rodríguez Tejera, y Ramón Saúl Sánchez, del Movimiento Democracia y Orlando Gutiérrez del Directorio Estudiantil.

La educación y el entrenamiento en estos talleres del Centro King para la no violencia y el cambio social consiste en formular con claridad la misión y el propósito de la filosofía kingiana, cuyos seis principios son:

1. La no violencia la ejercen personas valientes, no cobardes.

2. Ganar la amistad, la paz y el entendimiento.

3. Buscar derrotar la injusticia, no a las personas.

4. Aceptar el sufrimiento, que educa y transforma.

5. Elegir el amor en vez del odio.

6. La no violencia cree que el Universo esta del lado de la justicia.

La creación del Concilio Cubano, alianza aglutinadora de la oposición en Cuba, y el apoyo que le han dado numerosas organizaciones del exilio, entre ellas el divulgado este lunes en la sede de Agenda Cuba, el hecho de que el martes varias organizaciones de exiliados en Puerto Rico, entre ellas Movimiento Cuba 21, anunciaran que en diciembre iniciaran una campaña para promover la resistencia civil en Cuba, todo esto apunta a la coordinación y la cohesión de un instrumento de cambio, una herramienta de lucha eficaz largamente anhelada por los cubanos de allá y de acá.

Es la clave necesaria para que los actos de protesta individuales, pequeños, solitarios del obrero o el burócrata que no trabaja, la estudiante que no va a la escuela, el joven que se resiste al Servicio Militar Obligatorio, el miembro del Comité de Defensa de la Revolución que se niega a pagar la cuota o hacer guardia, la doctora Hilda Molina dando el paso a la desobediencia, cobren la fuerza necesaria para derrocar al gobierno y recuperar los derechos usurpados, la dignidad pisoteada.

Noviembre 23, 1995.

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