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Juntos en el diálogo nacional
Dora Amador
Si los exiliados cubanos nos llenamos de valor como los
que residen en Cuba y participamos con ellos en el
diálogo nacional que nos propone desde La Habana Oswaldo
Payá, habremos dado un paso certero hacia la libertad.
Juntarse es la palabra de orden, nos indicó José Martí.
Juntémonos de una vez, comprometiéndonos personalmente a
lograr el cambio. Se nos ha dado un instrumento
extraordinario: el Documento de Trabajo para el Programa
de Transición, por medio del cual se realiza una
consulta popular -allá y acá como una sola nación que
somos- en un diálogo nacional para así diseñar entre
todos el programa transitorio.
Los cubanos que allá han firmado el Proyecto Varela y
otros que se suman al diálogo son víctimas de
persecución y corren el peligro de ser detenidos,
condenados a largos años de presidio y torturados. Y lo
han hecho y lo hacen: estampan su firma con su dirección
y el número de carné de identidad en los documentos que
se entregan a la Asamblea Nacional del Poder Popular.
Tremendo coraje, tremenda fe. Los cubanos de la diáspora
no corremos ningún peligro, vivimos libremente, pero se
nos exige el valor de creer y dar el paso trascendente
de unirnos en un proyecto común que conducirá a la
libertad de nuestra patria.
Necesitamos iniciar la transición aquí, ahora. Para
lograrla es imprescindible leer y discutir el Documento
de Trabajo para el Programa de Transición hecho público
por el Movimiento Cristiano Liberación (MCL) en mayo en
La Habana y hace dos semanas en Miami. Estuve presente
en la conferencia de prensa que convocó el Comité
Coordinador del Diálogo Nacional Cubano en el Exterior
en la mañana del 7 de julio en el Centro Félix Varela.
Queridos hermanos, ésta no fue una conferencia de prensa
más, les aseguro que fue un momento privilegiado y
álgido en la historia de la nación cubana.
``Presentamos este Documento de Trabajo que será el
instrumento para realizar este diálogo de manera
ordenada y con una metodología que permitirá que todos
los aportes y opiniones puedan ser recogidos e
integrados. El Documento de Trabajo no es el programa
transitorio. Es sólo un punto de partida que podrá
cambiarse totalmente en el diálogo. Cuando los cubanos
hayamos redactado ese programa transitorio, fruto de
este diálogo, entonces, ejerciendo su derecho
constitucional,los ciudadanos pedirán a la Asamblea
Nacional del Poder Popular que lo someta a referendo'',
explicó desde La Habana Payá. ``Como quiera pierde el
gobierno de Fidel Castro, porque si lo acepta tiene que
ir a elecciones, y si no lo acepta será también una
derrota, un escándalo enorme, porque el mundo entero
será testigo'', dijo el doctor Virgilio Beato, director
del Comité Coordinador.
Para participar en este diálogo los cubanos debemos
inscribirnos en la sede del Movimiento Cristiano
Liberación, en el 1147 SW de la 13 Avenida, en Miami.
Allí se les hará entrega del Documento de Trabajo para
el Programa de Transición y se les explicará todo el
procedimiento. Pueden llamar al 305-285-7970 o escribir
a transicioncubana@yahoo. com.
Este proceso de participación ciudadana se realiza de la
siguiente manera: grupos de entre 5 a 15 personas se
comprometen a asistir a los encuentros que se convoquen
y participar en ellos. Se elige un moderador y se
convoca a las reuniones de cada equipo de trabajo con la
frecuencia acordada. En cada equipo de trabajo se nombra
a una persona que sirve de enlace con el Comité
Coordinador.
Las modificaciones que se hagan al documento deberán ser
sometidas al comité coordinador antes del 15 de
noviembre; esto aplica también para los participantes en
Cuba. Se redactará entonces el documento final del
programa de transición, que será entregado a la Asamblea
Nacional del Poder Popular en Cuba el 25 de febrero de
2005, aniversario de la muerte del padre Félix Varela.
Si es aprobado en referendo, el programa transitorio se
convierte en la Ley Fundamental de Transición.
Cuando más de 11,000 cubanos -hoy superan los 25,000-
tuvieron el valor de firmar el Proyecto Varela y Oswaldo
Payá lo entregó a la Asamblea Nacional del Poder Popular
en mayo de 2003, Castro, enfurecido, obligó a los
cubanos a firmar una declaración que hacía la
constitución irrevocable y el socialismo eterno. El
gobierno violó así su propia constitución, que en el
artículo 88 establece que a los ciudadanos también
compete la iniciativa de leyes, ``en este caso ser
requisito indispensable que ejerciten la iniciativa diez
mil ciudadanos, por lo menos, que tengan la condición de
electores''. Creo oportuno aclarar que este inciso del
artículo 88 de la actual Constitución de la República,
que es el argumento jurídico del Proyecto Varela para
solicitar un referendo, fue copiado textualmente del
artículo 135 de la Constitución del 40.
Es la representación pluralista y respetable que en la
diáspora integra el Comité Coordinador; es que lo
propone Oswaldo Payá, en quien confío plenamente y
admiro y apoyo desde hace muchos años; es la
participación activa de los miembros del MCL y de los
cubanos dentro de Cuba; es que junto -los de allá y los
de acá- estaremos trabajando ya en la transición; es
participar como pueblo unido en este diálogo; es haber
leído este histórico Documento de Trabajo lo que me
convence de que es el camino a seguir.
Este camino desemboca en la libertad de la patria, la
creación de una Asamblea Constituyente elegida por el
pueblo y elecciones libres. Pero es imprescindible echar
a andar. Demos el primer paso. Vamos a inscribirnos para
empezar aquí, ahora, la transición pacífica hacia la
libertad de Cuba.
21 de julio de 2004 |