El Señor te bendiga
y te guarde;
te muestre su rostro
y tenga misericordia
de ti.
Vuelva a ti su mirada
y te conceda la paz.
El Señor te bendiga.


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La dictadura del relativismo

Giacomo Samek Ludovici

"Todo depende del color del cristal con que se mire" Ramón de Campoamor decía estas palabras en una de sus obras y siglos después toman una gran vigencia. Nada parece ser una certeza absoluta, todo depende, como canta el grupo "Jarabe de Palo". ¿Pero es así?

El relativismo, concepción hegemónica de nuestro tiempo, niega la cognoscibilidad de la verdad, He aquí la confutación.

"El relativismo[...] aparece como la única postura a la altura de los tiempos hodiernos. Se va constituyendo una dictadura del relativismo que no reconoce nada como definitivo y que deja como última medida al propio yo y a su voluntad".

El relativismo y la dictadura del deseo.

Estas célebres palabras pronunciadas por el cardenal Ratzinger el 18 de abril de 2005 (dos días antes de ser elegido Papa) denuncian una enfermedad mortal de nuestra época, es decir una concepción - que ejercita un verdadero y propio predominio cultural, una dictadura que descalifica le demás concepciones- que se llama relativismo, por que niega la posibilidad para el hombre de conocer la verdad y sostiene la relatividad de cada afirmación de cada pensamiento: todo lo que el hombre dice y piensa no es nunca objetivamente verdadero, por que todo es subjetivo, y cada persona es la unidad de medida de las cosas. Así, no es el hombre el que se adecua a la realidad, sino que es la realidad la que debe adecuarse al hombre, la que debe conformarse a sus quereres y a sus deseos: si deseo fabricar hijos en probeta, tener los derechos de un marido o de una esposa aunque simplemente conviva, a lo mejor con un individuo del mismo sexo (ver las leyes de Zapatero), abortar, etc...ninguna ley debe obstaculizarme por que la valoración moral de una acción es subjetiva, es relativa al punto de vista.

Viceversa, para los clásicos la verdad es la propiedad de aquel pensamiento humano y de aquellas afirmaciones que exhiben una conformidad (una adecuación) a la realidad, que hacen referencia fielmente a las cosas, por lo que es el hombre quien tiene que adecuarse a la realidad y no la realidad la que se debe adecuar a sus deseos.

De estos pocos ejemplos se ve que las más graves consecuencias del relativismo se verifican en ámbito moral: si no es posible conocer la verdad, no es posible juzgar objetivamente las acciones humanas y ellas acaban en el mismo plano, es decir, que vienen consideradas iguales. Y entonces, las leyes deben secundar cada uno de mis deseos (Dante dice que la reina de Semiramide transformaba cada uno de sus deseos en ley).

La denuncia del relativismo es indiscutiblemente crucial y justamente de actualidad (ha sido pronunciada también por no creyentes como, por ejemplo, Pera y Ferrara), ya sea por la consecuencias morales del relativismo ya citadas, ya sea por que, si la verdad es incognoscible, entonces toda posible búsqueda e investigación (filosófica, estética, científica, religiosa, etc...) se vuelve vana y estéril: no tiene sentido emprender ninguna búsqueda. En definitiva, el problema de la confutación del relativismo es decisivo y preliminar.

Confutación del relativismo

Pero, el relativismo es antiquísimo (cfr. ya los sofistas en el S. VI a.C., por ejemplo Protágoras: "el hombre es la medida de todas las cosas") y sus nuevas formulaciones son múltiples y culminan en el actual "pensamiento débil", cuyo exponente italiano más famoso es Gianni Vattimo. Sin embargo, es casi igualmente antigua (ya Aristóteles) su impugnable refutación. El relativismo cae en contradicción, porque justamente mientras dice: "la verdad no existe /es incognoscible" pretende decir / conocer la verdad, al decir, que "la verdad no existe /es incognoscible"; mientras dice que "todo es subjetivo", pretende decir algo objetivo, el que "todo es subjetivo"; mientras dice "todo es relativo", pretende decir algo absoluto, al decir "todo es relativo".

Para escapar de esta confutación, Vattimo presenta su visión relativista como una interpretación que no tiene la pretensión de ser verdadera, dice (grosso modo): "yo no afirmo como verdad que la verdad no existe )no es cognoscible (porque esto sería una contradicción): que la verdad no exista / no sea cognoscible es solo una interpretación plausible". Peor no logra evitar la contradicción. De hecho, Vattimo avanza la pretensión de que sea verdadero /cognoscible que "su visión es una interpretación" y que "es plausible".

Con esto hemos vuelto a ganar la cognoscibilidad de la verdad, es decir que podemos volver a abrazar aquella concepción que se llama realismo. Veamos ahora alguna objeción.

¿Pretender conocer la verdad significa descuidar la limitación del hombre?

Algunos acusan al realismo de presunción, lo acusan de descuidar que el hombre es un ser finito y frágil. Pero ellos confunde el realismo con el idealismo que avanzaba la pretensión de conseguir la verdad total y definitiva, mientras que el realismo dice más humildemente: "la verdad es cognoscible, pero el hombre no puede conocer toda la verdad, sino sólo algunas verdades y la búsqueda de la verdad es infinita, por que ella es inexorable".

¿Sin relativismo es imposible el pluralismo?

No es verdad que la cognoscibilidad de la verdad comporte la negación del pluralismo, en cuanto sobre el mismo objeto es posible desarrollar reflexiones diferentes, como contribuciones que se integran recíprocamente: si Ticio mira una casa de frente, dice cosas diferentes sobre la casa que Cayo, que describe la casa como la ve desde atrás, y la puesta en común de sus contribuciones es fecunda. Así, la búsqueda de la verdad es una empresa colectiva, transformación del género humano en su complejidad, para la cual vale la imagen de Bernardo de Chartres: "somos enanos sobre los hombros de gigantes". Los gigantes son aquellos que nos han precedido, sobre cuyos resultados nos podemos apoyar para ver más lejos, o para incrementar nuestro conocimiento, aunque sea poco.

¿La tolerancia es posible sólo si se rechaza el relativismo?

Se oye que quien afirma la cognoscibilidad de la verdad es intolerante por que la quiere imponer y no respeta a los demás que piensan y viven de manera diferente a él. Pero no es cierto:

a. Por que es posible denunciar la intolerancia sólo si es cognoscible que es verdadero que "es necesario ejercitar la tolerancia", lo que sólo es posible decir si es cognoscible que es verdadero que "es necesario respetar la dignidad de todos". Sólo la cognoscibilidad de la verdad puede ser un baluarte contra todo tipo de maldad humana, comprendido el totalitarismo.

Se oye que el totalitarismo nace de la pretensión de detentar la verdad. Pero el totalitarismo puede ser condenado sólo si es cognoscible la verdad según la cual el hombre posee una dignidad intangible, que no se debe pisar de ninguna manera. Cuando una democracia se alía con el relativismo, cuando "no existe ninguna verdad última que guíe y oriente la acción política, entonces las ideas y las convicciones pueden ser fácilmente instrumentalizadas con fines de poder. Una democracia sin valores (sin verdad) se convierte fácilmente en un totalitarismo abierto o disimulado" (Juan Pablo II, Veritatis Splendor 101):

b. por que si la verdad es una propiedad del pensamiento, a tal noción de verdad le repugna que quien conoce la verdad la imponga: si la verdad es una propiedad del pensamiento, que se verifica en la interioridad del hombre, ella es el resultado de una dimensión íntima a una convicción, y no es posible imponer interiormente alguna cosa a nadie, sino sólo exteriormente; así pues la noción de verdad requiere sobre todo apelar a la libertad del interlocutor, para que libre e interiormente se persuada. Precisamente se trata de "hacer la verdad en el amor" (Ef 4, 15)

Y las verdades más profundas que el hombre puede conocer sólo las puede conocer de Jesucristo: "Yo soy el camino, la verdad y la vida" (Jn 14, 6).

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