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“La ética, irrenunciable”
Adela Cortina
“Sólo la empresa que no se conforma con lo que
hay, sino que trata de innovar en cada momento
qué será lo mejor para todos los afectados por
su actividad es una empresa socialmente
responsable y entonces la ética no sólo es
rentable, sino además fecunda.”
Adela Cortina, Directora de la Fundación para la
ética de los negocios y las organizaciones,
clausuró el 8 de julio de 2008 el XVII Seminario
ÉTNOR en el
que, a lo largo de 8 sesiones, se ha analizado
la cuestión de la rentabilidad de la ética en el
nuevo orden mundial.
La profesora Cortina destacó durante su
conferencia la necesidad de volver a plantearse
la cuestión 17 años después de que se iniciara
el seminario de
ÉTNOR
para ver qué elementos son los característicos
de una ética empresarial en el momento presente.
Las características del nuevo orden mundial,
como el desarrollo de las TIC, la
interdependencia de los países y mercados, el
crecimiento de la inmigración, etc. se han
traducido en una serie de compromisos entre los
cuales destacan los objetivos de desarrollo del
milenio, la gobernanza global y el Pacto Mundial
de Naciones Unidas, pronunciado por Koffi Annan
en 1999. Para Cortina, el Pacto Mundial “es la
versión de los DDHH para las empresas”.
En este sentido, destacó que hablamos de ciertos
rasgos o tendencias que son ya una realidad, no
de utopías, y la cuestión es qué tendencias
merece la pena potenciar. Entre los elementos
que ya están siendo desarrollados en el mundo
empresarial destacó los códigos de buen
gobierno, la responsabilidad social, el comercio
y consumo justo, los microcréditos, los fondos
éticos de inversión y la banca solidaria, los
códigos y auditorias éticas, los observatorios
sociales, la importancia y desarrollo de los
recursos humanos, la empresa ciudadana, la
gestión de la diversidad cultural y la extensión
del contrato moral entre empresa y grupos de
interés.
La pregunta, 17 años más tarde, no es, por
tanto, si es rentable la ética o si es necesaria
en el nuevo orden mundial, sino qué rasgos
queremos potenciar para forjarnos un carácter u
otro como organización, ya que la ética es una
cuestión irrenunciable. “Del mismo modo
–ejemplificó Cortina-que no concebimos una
persona sin altura o sin peso, no es posible
concebir una persona u organización sin ética. Y
ya que tenemos que forjarnos un carácter parece
más inteligente forjarnos un buen carácter,
predispuesto a lograr el interés universalizable
de todos los afectados por la empresa. En eso
consiste la ética de la empresa y la
responsabilidad social bien entendida. |